De una manera u otra, con tiempo y planificación o solo con lo puesto, siempre terminamos en modo campamento de verano. Con las complejidades del diseño de la exposición, a veces se nos van los días dentro de este Galpón, comenzamos a hablar con las palomas y a grabar grandes producciones audiovisuales. Emergen nuevas ideas y nos emocionamos más de la cuenta.

Pero ante todo, lo más importante es el ítem alimentación. Por que sí, nos gusta comer, es necesario para sobrevivir con la maratónica fabricación de los más de 200 cubos. Nos hemos organizado para que nunca nos falte el pan y la palta para la hora de once, ritual importante en la rutina del colectivo. Nuestro amigo Pancho siempre aporta con el chocolate (aunque rara vez comparte).